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martes, 31 de mayo de 2022

Fotos Milagrosas por las que La Virgen y Su Divino Hijo se hacen presentes en las casas u oficinas

 FOTOS MILAGROSAS DE LA VIRGEN DE GUADALUPE POR LAS QUE ELLA Y SU DIVINO HIJO JESUCRISTO, SIEMPRE UNIDOS, PROMETEN A QUIENES TENGAN ESTAS FOTOS ENMARCADAS EN SUS CASAS U OFICINAS, ESCUCHAR LAS NECESIDADES DE SUS HIJOS Y FIELES DEVOTOS COMO SI ESTUVIERAN EN LA MISMA BASILICA DE GUADALUPE



Nuestro Señor Jesucristo, aparece en la Cruz de Salvación unido a Su Santísima Madre

(No es fotomontaje)


La Virgen iluminada y radiante por Dios Padre con el techo descapotado de la Basílica, porque Ella es Su Hija predilectísima.
(No hay manejo de foto, es autentico milagro y Señal Divina para los mexicanos y Sus fieles hijos devotos)

MAGISTERIO DE LA IGLESIA: MARIA FUE, ES Y SERA

 


MARÍA FUE, ES, Y SERÁ


El honor de la Santa Madre de Dios fue muchas veces ultrajado a través de los siglos cristianos. Esas ofensas tuvieron indefectiblemente el rechazo de la Iglesia, y, en mayor o menor medida, el condigno desagravio.

También en nuestros tiempos es afrentada María Santísima, con afrentas más feroces, seguramente en razón de ser éstos “sus tiempos” según lo afirmaron los Sumos Pontífices, cuando Ella está mostrando su Realeza y Señorío al mundo. Por otra parte, los ataques actuales revisten sin duda más gravedad porque simultáneamente se ignoran –se minimizan o silencian- sus grandezas, y se pretende olvidar el lugar que Dios le diera en los tiempos y en la eternidad.

Por esos desgraciados motivos, cumpliendo con el sagrado deber de defender su honor, por voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, y según la consigna dada solemnemente por el Papa Pablo VI en estos tiempos aciagos, de “mantener bien alto el nombre y el honor de María” (21 de nov. de 1964, clausura de la IIIª sesión del Concilio Vaticano II); y consecuentes con la afirmación del Cardenal Luigi Ciappi OP, teólogo papal de los Sumos Pontífices Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, cuando decía que “la obra maestra del supremo Artífice, cual es la Madre de Dios, es un Misterio de belleza espiritual, de prerrogativas y glorias tan sublime que únicamente la luz de la Divina Revelación es capaz de manifestárnoslo dignamente."

Por tanto debemos buscar esos rayos de luz superior en el Magisterio de la Iglesia y en la Tradición, para concentrarnos en la imagen de la “úmile et alta piú che creatura” -la más humilde y más alta criatura- (Dante).

Impulsados por el deseo de que sean recordadas, meditadas y difundidas las enseñanzas de la Iglesia sobre la Virgen María, en la voz de sus Padres y Doctores, y del Magisterio, para desagravio de su Corazón Inmaculado,presentamos las siguientes confesiones:


María Santísima fue predestinada por el Altísimo desde toda la eternidad

El inefable Dios, cuya conducta es misericordia y verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de límite a límite con fortaleza y dispone suavemente todas las cosas, habiendo previsto desde toda la eternidad la ruina lamentabilísima de todo el género humano, que había de provenir de la transgresión de Adán, y habiendo decretado, con plan misterioso escondido desde la eternidad, llevar a cabo la primitiva obra de su misericordia, con plan todavía más secreto, por medio de la encarnación del Verbo, para que no pereciese el hombre impulsado a la culpa por la astucia de la diabólica maldad y para que lo que iba a caer en el primer Adán fuese restaurado más felizmente en el Segundo, eligió y señaló, desde el principio y antes de los tiempos, una Madre, para que su unigénito Hijo, hecho carne de Ella, naciese, en la dichosa plenitud de los tiempos, y en tanto grado la amó por encima de todas las criaturas, que en sola Ella se complació con señaladísima benevolencia. (Beato Pío IX, Const. Ap. Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854).

El Altísimo la predestinó desde la eternidad para Madre del Verbo encarnado. Por eso entre las maravillas de los tres órdenes, de naturaleza, de gracia y de gloria, la distinguió de forma tal que con razón entiende la Iglesia que se refiere a María el oráculo divino: “Yo salí de la boca de Dios como la primogénita y más privilegiada criatura”.(León XIII).

Y dice San Bernardo: “El Ángel fue enviado a María...” María no fue hallada por casualidad, sino elegida desde el principio de los tiempos, preconizada y preparada para Sí por el Altísimo, custodiada por los Ángeles, preseñalada a los Patriarcas, prometida por los profetas.


María Santísima fue concebida sin pecado

La Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano. (ibídem, definición dogmática).
María, toda hermosa e inmaculada, trituró la venenosa cabeza de la cruelísima serpiente, y trajo la salud al mundo (ibidem)
Los Padres y escritores de la Iglesia, adoctrinados por las divinas enseñanzas, jamás (habían dejado) de llamar a la Madre de Dios o lirio entre espinas, o tierra absolutamente intacta, virginal, sin mancha , inmaculada, siempre bendita, y libre de toda mancha de pecado, de la cual se formó el nuevo Adán; o paraíso intachable, vistosísimo, amenísimo de inocencia, de inmortalidad y de delicias, por Dios mismo plantado y defendido de toda intriga de la venenosa serpiente; o árbol inmarchitable, que jamás carcomió el gusano del pecado; o fuente siempre limpia y sellada por la virtud del Espíritu Santo; o divinísimo templo o tesoro de inmortalidad, o la única y sola Hija no de la muerte, sino de la vida, germen no de la ira, sino de la gracia, que, por singular providencia de Dios, floreció siempre vigoroso de una raíz corrompida y dañada, fuera de las leyes comúnmente establecidas.

Ella es la Inmaculada Concepción. De este modo se llamó a SÍ misma en Lourdes, con el nombre que le había dado Dios desde la eternidad: sí, desde toda la eternidad la escogió con este nombre, para ser la Madre de su Hijo, el Verbo Eterno (Juan Pablo II, 10 de febrero de 1979.)


María Santísima es la Toda Santa, de santidad perfecta

Proclamamos que la inmunidad de María “de toda mancha de pecado original” no fue más que la aureola radiante, no velada por niebla alguna de culpa ni inclinación a ella en su larga jornada sobre la tierra. (Card. Luigi Ciappi OP, teólogo de la Casa Pontificia durante los últimos cinco pontificados).

Dios colmó a María tan maravillosamente de todos los celestiales carismas, sacada del tesoro de la divinidad, muy por encima de los Ángeles y santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado, y toda hermosa y perfecta, manifestó la plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor, después de Dios, y nadie puede imaginar fuera de Dios.

Y por cierto era convenientísimo que brillase siempre adornada de los resplandores de la perfectísima santidad y que reportase un total triunfo de la antigua serpiente, enteramente inmune aún de la misma mancha de la culpa original. (Beato Pío IX Ineffabilis Deus)

Esta sobreabundancia de la gracia –el más eminente de todos sus privilegios innumerables- es lo que eleva a la Virgen muy por encima de todos los hombres y de todos los Ángeles, y la aproxima más a Cristo que cualquier otra criatura- (León XIII, Encíclica Magna Dei Matris, 8 de sept. de 1892).

Por eso con San Efrén nos dirigimos a Cristo y exclamamos: Sólo Tú y tu Madre tenéis la gracia de la perfecta belleza, porque no hay mancha en Ti ni mancha hay en tu Madre, y a Ella cantamos con el fervor de los maronitas: ¡Oh azucena espléndida y rosa de delicada fragancia, el aroma de tu santidad perfumó toda la tierra, ruega para seamos el agradable aroma de Cristo y lo extendamos por toda la tierra! (Misa Maronita).


María Santísima es verdadera Madre de Dios

La gloriosa Virgen María es Madre de Dios, pues dio a luz según la carne al Verbo de Dios encarnado (Concilio de Éfeso, definición dogmática).

María fue predestinada en la mente de Dios antes que toda criatura, para que, Virgen castísima entre todas las mujeres, engendrase de su propia carne al mismo Dios, y Reina del Cielo después de su Hijo, reinase gloriosa sobre todo lo creado (San Bernardino de Siena).

María es Aquélla a quien el Eterno confirió la plenitud de su gracia y elevó a tan excelsa dignidad. Y sabemos que de esta divina maternidad procede su gracia singularísima y su dignidad suprema después de Dios, y, en cuanto a que es su Madre, posee una cierta dignidad infinita, por ser Dios un bien infinito (Sto Tomás de Aquino).

Sabemos que Ella, por ser Madre de Dios, posee una excelencia superior a la de todos los Ángeles, aún a la de los serafines y querubines. Sabemos que por ser Madre de Dios es purísima y santísima, tanto que después de Dios no puede imaginarse mayor pureza y santidad. Sabemos que por ser Madre de Dios cualquier privilegio concedido a cualquier santo en el orden de la gracia santificante, lo posee María mejor que nadie (Cornelio a Lápide, Pío XII). porque Dios enriqueció con dones correspondientes a tal oficio a Ella, la Toda Santa, que fue como plasmada por el Espíritu Santo y hecha una nueva criatura (Vaticano II).

Y al consagrar y fecundar su virginidad, el Espíritu Santo la transformó en el Aula del Rey, Templo y Tabernáculo del Señor, Arca de la Alianza, Arca de la Santificación (Pablo VI, Marialis Cultus).



María Santísima es Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad

María es la excelente obra maestra del Altísimo, de la cual Él se ha reservado el conocimiento y la posesión (San Bernardino). Ella es la Madre Admirable del Hijo, Jesucristo, que la ama en su Corazón Sacratísimo más que a todos los Ángeles y los hombres, Ella es la fuente sellada y la Esposa fiel del Espíritu Santo, en la que no hay quien entre sino Él.

Ella es el Santuario y reposo de la Santísima Trinidad, donde Dios está más magnífica y divinamente que en ningún otro lugar del Universo, sin exceptuar su morada sobre los querubines y serafines (San Luis María Grignion de Montfort).

Confesamos que María es la Hija del divino Padre, la Madre del Verbo divino, y la Esposa del Espíritu Santo, la llena de gracia, de virtud y de dones celestiales, templo purísimo de la Santísima Trinidad. (Beato Pío IX, Oración a Nuestra Señora de la Piedad)

Por eso decimos con los santos: María es el grande y divino mundo de Dios, donde hay bellezas y tesoros inefables. Ella es la magnificencia del Altísimo, donde Él ha escondido, como en su seno, a su Hijo único, y en Él todo lo que hay de más excelente y precioso. (San Luis María G. de M).


Que María Santísima es Madre nuestra

Confesamos también la dulce y suave verdad de que habiendo dado a luz al Redentor del género humano, María es también Madre benignísima de todos nosotros, hermanos de su Hijo, que peregrinamos y nos debatimos entre angustias y luchamos contra el pecado hasta que seamos llevados a la patria feliz (Pío XI, Enc.Lux Veritatis, 25 de dic. De 1931).

En la hora última de su vida pública, cuando otorgaba el Testamento de la Nueva Alianza y lo sellaba con su Sangre divina, Jesús confió su Madre al discípulo amado, con estas dulcísimas palabras: He ahí a tu Madre (León XIII, Augustíssimae), Nadie estará en grado de alcanzar el sentido (pleno) de estas palabras del Evangelio de San Juan, sino el que como él, repose en el pecho de Jesús, y reciba de Jesús a María para que sea su Madre, puesto que todo el que es perfecto, ya no vive él mismo, sino que en él vive Cristo (Orígenes, siglo III).

En la persona de Juan, según el constante sentir de la Iglesia, Cristo ha designado a todo el género humano, pero más especialmente a los que están unidos en la fe (León XIII, Adjutricem populi).

Y porque es nuestra Madre nos confiamos completamente a su bondad y misericordia, animados del vivo deseo de imitar sus bellísimas virtudes y le hacemos donación entera e irrevocable de todo nuestro ser. Le pedimos nos conceda su maternal protección por todo el curso de nuestra vida, y particularmente en la hora de la muerte. (San Juan Bosco).


María Santísima es Madre y Reina de la Iglesia

María Santísima es Madre de la Iglesia, es decir de todo el pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa. (proclamación de Paulo VI, 21 de nov. de 1964, clausura de la 3ª sesión del Vaticano II).

María, constituida por Jesucristo en Madre de todos los hombres cuando la designó en la persona de Juan a todo el género humano, recibió con espíritu generoso ese singular y trabajoso legado, comenzando a cumplir su elevada misión en el Cenáculo. Ella fue ayuda y sostén de la Iglesia naciente por la santidad de su ejemplo, la autoridad de sus consejos, la dulzura de su consuelo, y la eficacia de sus plegarias ferventísimas. Desde entonces se mostró verdaderamente Madre de la Iglesia, y fue verdadera Maestra y Reina de los Apóstoles, a los cuales hizo partícipes de los divinos oráculos que conservaba en su Corazón (León XIII).

La importancia del principio mariano de la Iglesia ha sido evidenciada, después del Concilio, por el Papa Juan Pablo II, coherentemente con su lema: Totus tuus. En su enfoque espiritual y en su incansable ministerio se puso de manifiesto a los ojos de todos la presencia de María como Madre y Reina de la Iglesia (Benedicto XVI, 25 de marzo de 2006). El Santo Padre agrega al título de Madre, el de Reina, conforme al sentir de la Tradición, expresado por San Antonio de Padua, llamado el Doctor Evangélico, y repetido por el llamado Doctor Mariano San Alfonso María de Ligorio: Dios ha puesto su toda la Iglesia no sólo bajo el patrocinio, sino bajo el dominio de Nuestra Señora (San Alfonso María de Ligorio, Las Glorias de María)

Con Pablo VI la invocamos: Tú Socorro de los obispos, protege y asístelos en su misión apostólica. Asiste a todos los que colaboran con ellos: sacerdotes, religiosos y seglares. Acuérdate del pueblo cristiano que se confía a Ti. Mira con ojos benignos a nuestros hermanos separados y dígnate unirlos, Tú que has engendrado a Cristo, puente de unión entre Dios y los hombres.

Haz que toda la Iglesia pueda elevar al Dios de las misericordias el majestuoso himno de alabanza y agradecimiento, de gozo y de alegría, puesto que grandes cosas ha obrado el Señor por medio de Ti, ¡oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! (Pablo VI, oración luego de la proclamación).


María Santísima es la Virgen perfecta y perpetua

En la plenitud de los tiempos, la Bienaventurada Virgen María concibió virginalmente, del Espíritu Santo, al Verbo de Dios, engendrado desde antes de todos los siglos por Dios Padre, y que sin pérdida de su integridad le dio a luz, conservando indisoluble su virginidad después del parto (Definición dogmática, Concilio de Letrán). Como lo había profetizado Ezequiel: María es la puerta oriental del templo, que no fue abierta ni se abrirá jamás, y el Señor, sin abrirla, la traspasó.(Ez 44, 1-4 ).

Fue Virgen no sólo de cuerpo, sino también de espíritu (San Ambrosio). Por ello nos complacemos en aclamarla como Virgen perpetua y perfecta, antes del parto, en el parto y después del parto (Paulo IV, 1555). Como lo expresan –con delicadeza y belleza- los sagrados íconos del Oriente, en los que la Virgen Santísima aparece con tres estrellas en su Manto, una sobre el hombro derecho, otra sobre la frente, y la tercera sobre el hombro izquierdo: La Aciparthénos, La siempre Virgen: antes, durante y después del parto.

El Nacimiento de Jesucristo fue milagroso. Por lo tanto, no quebrantó su virginidad, antes la consagró (Vaticano II, Lumen Gentium) porque el Señor Niño salió de su Purísimo seno como un rayo de sol traspasa un cristal, sin romperlo ni mancharlo, afirmaron Padres y doctores, expresión que quedó para siempre al asumirla el Catecismo de San Pío X, y así lo proclama la Liturgia (lex orandi, lex credendi; la ley de la oración es la ley de la fe): “Sicut sidus radium, profert virgo filium, pari forma” (Como un rayo del cielo, de manera semejante, da a luz la virgen al Hijo).

¡Milagroso! Entre júbilo da María a luz a un Niño, que es más antiguo que la creación, y no yace agotada y pálida por los dolores del parto. María da a luz a su Niño no entre dolores, sino entre alegrías (Obispo Zenón de Verona, contemporáneo de San Ambrosio).

Y de esa enseñanza de fe de la Iglesia de veinte siglos, se desprende que el parto virginal de María se cumplió no sólo sin molestias ni dolores por ser la Inmaculada de Dios, sino en un éxtasis y entre fulgores celestiales. Como pinta el Nacimiento del Mesías el gran Fray Luis de León: En resplandores de santidad del vientre y de la aurora.

Y agrega Kattum: El parto virginal se asemeja al Nacimiento del Verbo de Dios del seno del Padre: luz de luz ( Y repite la expresión del Catecismo: el rayo de sol que atraviesa el cristal)

Así nos lo dicen también los relatos unánimes de los místicos de todos los tiempos. ¿Es que podía nacer de otra forma el Hijo de Dios?

San Antonio de Padua, el Doctor Evangélico, nos completa la enseñanza de la Iglesia sobre el misterio de la Madre Virgen: En María hubo un doble alumbramiento: en su cuerpo y en su espíritu. Dio a luz a Jesús con alegría y sin dolor. Y al pie de la cruz, traspasada su alma de compasión, engendró para el cielo, entre sufrimientos inexplicables, a todos los cristianos.


María Santísima, al término de su vida terrena, fue Asunta en cuerpo y alma a los Cielos

La Inmaculada Madre de Dios, la siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrestre fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. (Pío XII, 1º de nov. de 1950, Const. Ap. Munificientíssimus Deus, definición dogmática).

Y al creer, con todo el fervor de nuestra fe, en ésa su asunción triunfal en alma y cuerpo al cielo, donde es aclamada Reina por todos los coros de los Ángeles y por toda la legión de los santos, nos unimos a ellos para alabar y bendecir al Señor, que la ha exaltado sobre todas las demás criaturas, y para ofrecerle el aliento de nuestra devoción y de nuestro amor. (Pío XII, oración después de la proclamación dogmática).

Dice el Señor: Yo llenaré de gloria el solio de mis pies. Los pies del Señor significan aquí su humanidad. Y el solio de la humanidad del Señor fue la Bienaventurada Virgen María, de quien asumió la Humanidad, solio que glorificó tal día como hoy, pues la exaltó sobre los coros de los Ángeles.

Claramente con esto se tiene que la Bienaventurada Virgen fue trasladada en cuerpo, porque fue el solio de los pies del Señor, por lo de aquello del salmo: “Oh Señor, levántate y ven al lugar de tu morada, tú y el arca de tu santificación” Se levantó el Señor, cuando se remontó a la diestra del Padre. Se levantó el arca de su santidad, cuando en este día, la Virgen Madre fue arrebatada al tálamo celeste (San Antonio de Padua, sermón de la Asunción citado por Pío XII en la Constitución Dogmática).

En María el alumbramiento ha guardado intacta su virginidad, y cuando abandona la vida, su cuerpo es conservado, y lejos de desaparecer se convierte en un tabernáculo más puro y más divino sobre el que la muerte no ejerce más poder, y que subsiste por los siglos de los siglos. Era justo que así como Dios había descendido hacia Ella, Ella fuera elevada a un tabernáculo más alto y más precioso, el mismo cielo. Era necesario que Ella que había dado asilo en su seno al Verbo de Dios, fuera colocada en los divinos tabernáculos de su Hijo. Era necesario que siendo la Esposa elegida por Dios viviese en la morada del cielo (San Juan Damasceno).


María Santísima fue constituida Corredentora junto al Redentor

Por la naturaleza de su obra, el Redentor debió asociar a su Madre a su obra. Por esta razón la invocamos con el titulo de Corredentora. Ella nos dio al Salvador, lo acompañó en la obra de la Redención hasta la Cruz misma, compartiendo con Él los dolores de la agonía y de la muerte en la que Jesús consumó la Redención de la humanidad. Y muy unida a Él, en los últimos momentos de su vida, Ella fue proclamada por el Redentor como nuestra Madre, como la Madre de todo el Universo. (Pío XI, Alocución a los peregrinos de Vicenza, 30 de nov. de 1933). Porque como dice San Buenaventura: Tal como Adán y Eva fueron los destructores de la raza humana, así Jesús y María fueron sus reparadores.

Cuando María se ofreció a Dios completamente, junto a su Hijo en el templo, ya participaba con Él de la dolorosa expiación a favor del género humano. Es, por tanto cierto, que Ella participó en las mismas profundidades de su alma con sus más amargos sufrimientos y con sus tormentos. Finalmente fue ante los ojos de María que se consumó el divino Sacrificio, para el cual había dado a luz y criado a la víctima (León XIII, Enc. Jucunda semper, 1894).

Ella estuvo en el Calvario por divina disposición. En comunión con su Hijo doliente y agonizante, soportó el dolor y casi la muerte, abdicó sus derechos de Madre sobre su Hijo para conseguir la salvación de los hombres y para apaciguar la ira divina, y en cuanto de Ella dependía, inmoló a su Hijo (Benedicto XV, Carta Apostólica Inter. Sodalicia, 22 de mayo de 1918)).

A consecuencia de esa unión en el sufrimiento e intención existente entre Cristo y María, ella mereció ser dignamente la reparadora del mundo perdido y, por ende, la dispensadora de todos los favores que Jesús nos adquirió con su muerte y con su sangre. Ella nos merece “de congruo”, como dicen, lo que Cristo nos mereció “de condigno” (San Pío X, Enc. Ad diem Illum, 1904).

Porque en ese sacrificio había dos altares, uno en su Corazón, otro en el Cuerpo de Cristo. Cristo inmolaba su Cuerpo, Ella inmolaba su alma (Juan Pablo II). Por ello la reconocemos como la Corredentora del linaje humano (León XIII, San Pío X, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, Juan Pablo II).


María Santísima es la Medianera de todas las Gracias

María es justamente invocada como la Mediadora de las Gracias (Juan Pablo II, 17 de sept. de 1989 discurso en Orte, Italia)

¡María es la Dispensadora de las Gracias de Dios! (Oficio de los Griegos) Ella fue llamada por la augustísima Trinidad para intervenir en todos los misterios de la misericordia y del amor, y fue constituida Dispensadora de todas las gracias. (San Pío X).

María es la Tesorera y Dispensadora de las misericordias de Dios, Y su Purísimo Corazón está repleto de caridad, de dulzura y de ternura para con nosotros pecadores. (Beato Pío IX, oración a Nuestra Señora de la piedad).

Ella recibe totalmente la oculta gracia del Espíritu y ampliamente la distribuye. La Madre es la dispensadora y dispensadora de todos los maravillosos dones increados del divino Espíritu (Teófano de Nicea).

Mi Santísima Señora, Madre de Dios, llena de gracia, Vos sois la gloria de nuestra naturaleza, el canal de todos los bienes, la Reina de todas las cosas después de la Trinidad, la Mediadora del mundo después del Mediador; Vos sois el puente que une la tierra con el cielo, la llave que nos abre las puertas del paraíso, nuestra Abogada, nuestra Mediadora. Mirad mi fe, mirad mis piadosos anhelos y acordaos de vuestra misericordia y de vuestro poder (San Efrén).


María Santísima es la Abogada del pueblo de Dios

Esta Virgen excelsa, que es Madre de vuestro Juez y vuestro Dios, ésta es la Abogada del género humano, idónea, que puede cuanto quiere delante de Dios; sapientísima, que sabe todos los modos de aplacarle; universal, que a todos acoge y no rehusa defender a ninguno (Santo Tomás de Villanueva)

María es nuestra Abogada, que por ser la Madre de Jesús, jamás deja de ser oída (San Buenaventura) Acercándose Ella al trono de su Divino Hijo, como Abogada pide, como Esclava ora, y como Madre manda (Pío VII, Breve “Tanto studio”19 de febrero de 1805).

Con el Beato Juan XXIII nos emocionamos al invocarla: Oh María, Tú ruegas con nosotros. Lo sabemos. Lo sentimos. ¡Oh, qué realidad más deliciosa, qué gloria más soberana ! (Juan XXIII, Diario de un alma)

Y a Ella clamamos según el sentir más profundo de la Iglesia:

Señora, lo que pueden obtener las intercesiones de todos los santos unidos con Vos, bien puede obtenerlo vuestra intercesión sola, sin ayuda de ellos.

Y ¿por qué Vos sola sois tan poderosa? Porque Vos sola sois la Madre de nuestro salvador, Vos la Esposa de Dios, Vos la Reina Universal del cielo y de la tierra.

Si Vos no habláis por nosotros, ningún santo abogará a favor nuestro. Pero si Vos oráis, todos los santos tendrán empeño en orar por nosotros y socorrernos (San Anselmo).

Tú eres tan poderosa delante de Dios, que, como canta Dante Alighieri, quien deseando la gracia, no recurre a Ti, pretende volar sin alas (Pío XII).

¡Ea pues Señora, Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre! (Salve Regina).



María Santísima es la Omnipotencia Suplicante

El Papa de la paz, Benedicto XV, exclamaba: ¡Te hemos tomado por nuestra Patrona, porque Tú, la Virgen Madre, entre muchos títulos gloriosos, con razón has recibido el de Omnipotencia Suplicante!

Leemos en las Glorias de María, del Doctor Mariano San Alfonso María de Ligorio: Tanto os ha ensalzado el Señor, Virgen Santa, que, con su favor, podéis obtener a vuestros devotos todas las gracias posibles; porque vuestra protección es omnipotente, añade Cosme de Jerusalén.

Sí, omnipotente es María –añade Ricardo de San Lorenzo- porque según las leyes, de los mismos privilegios gozan las reinas que los reyes. Siendo pues, igual el poder del Hijo y de la Madre, por ser omnipotente el Hijo, ha hecho omnipotente a la Madre- Y explica San Alfonso: El Hijo es omnipotente por naturaleza, la Madre es omnipotente por gracia, y en tal modo es verdad de cuanto pide la Madre nada le niega el Hijo, como le fue revelado a Santa Brígida, la cual entendió que Jesús, hablando un día con su Madre, le dijo así: Madre mía, ya sabes cuánto te amo, pídeme cuanto quieras, pues sea lo que fuera, tus ruegos no pueden ser desoídos, y es delicada la razón que alega: Madre, cuando vivías en la tierra nada te negaste de hacer por amor mío, ahora que estamos en el cielo es razón que yo nada me niegue a hacer de lo que Tú quieres. Se llama pues omnipotente María en el modo que puede entenderse una criatura, la cual no es capaz de un atributo divino. Así Ella es omnipotente porque con sus ruegos puede cuanto quiere (San Alfonso María de Ligorio, Las Glorias de María)

María, situada a la derecha de su unigénito Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, alcanza con sus valiosísimos ruegos maternales, y encuentra lo que busca, y no puede quedar decepcionada (Beato Pío IX, Ineffabilis Deus).

María tiene, en su calidad de Madre del Altísimo un poder igual a su querer. Ella no puede dejar de ser atendida porque Dios condesciende en todo y por todo al querer de su buena Madre. Ella nos salvará por sus plegarias, la inteligencia es incapaz de concebir el poder de su intercesión. (San Germán de Constantinopla).

Por eso dice San Bernardo: ¿Tienes que acudir al Padre, busca al Mediador que es Jesús. ¿Pero es que también temes a Éste? Pues acude a María, que siempre es escuchada por la reverencia de Madre.


María Santísima es Auxiliadora y Socorro para todos sus hijos

María es refugio segurísimo de todos los que peligran, fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y conciliadora de todo el orbe de la tierra ante su unigénito Hijo; Ella, gloriosísimo ornato de la Iglesia santa, firmísimo baluarte que destruyó siempre todas las herejías, y libró siempre de las mayores calamidades de todas clases a los fieles y a las naciones. (Beato Pío IX, Ineffabilis deus)
Ella siempre ha librado al pueblo cristiano de las calamidades, los enemigos y la muerte. Su auxilio ha sido continuo, oportunísimo según la variedad de los tiempos, y lleno de maravillosa suavidad (Beato Pío IX).

Oh María, ¡Tú eres verdaderamente espléndida Auxiliadora de los Cristianos! Acudimos a Ti, a fin de que seas propicia a muestras plegarias, y otórganos el implorado socorro, Tú que también mereciste ser llamada nuestro Socorro (León XIII).


María Santísima es la Señora del Santísimo Sacramento

María es Nuestra Señora del Santísimo Sacramento (San Pedro Julián Eymard, San Pío X). A Ella debemos rendir muchas acciones de gracias, pues el Cuerpo de Cristo que Ella engendró y llevó en su seno, que envolvió en pañales, que alimentó con solicitud materna, es el mismo Cuerpo que recibimos en el altar. No hay palabras humanas que sean capaces de alabarla dignamente porque de Ella tomó su carne el Mediador entre Dios y los hombres.

Cualquier honor que le pudiésemos dar, está por debajo de sus méritos, ya que Ella nos ha preparado en su castísimo seno la Carne inmaculada que alimenta nuestras almas. Eva comió un fruto que nos privó del eterno festín, y María nos presenta otro que nos abre la puerta del banquete celestial (San Pedro Damián).

Cuando, en la Visitación, llevó en su seno el Verbo hecho carne, se conviertió de algún modo en «tabernáculo» –el primer «tabernáculo» de la historia– donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se ofrece a la adoración de Isabel, como «irradiando» su luz a través de los ojos y la voz de María. María y Eucaristía son inseparables. Por eso, el recuerdo de la Virgen en el celebración eucarística es unánime, ya en la antigüedad, en las Iglesias de Oriente y Occidente. (Juan Pablo II, Ecclesia de Eucaristía, Jueves Santo del 2004)


María Santísima es Reina y Señora de todo lo creado

Cristo es Señor de todo por haber creado todas las cosas, y Ella es Señora de todas esas cosas porque las ha elevado a su dignidad original por la Gracia que mereció (discípulo de San Anselmo, citado por Pío XII en su Enc. Ad Coeli Reginam). Pero Cristo, además de ser Señor y Rey por naturaleza, lo es por conquista y María fue asociada a Él en esta conquista que es la redención (Pío XII, ibídem).

Cristo quiso que María compartiera la pena de la Pasión para que así Ella pueda ser la Madre de todos mediante la recreación. Ella fue su ayudadora en la Redención por su compasión. Y así como todo el mundo está sujeto a Dios por su suprema pasión, así está sujeto a la Señora de todos por su compasión (San Alberto Magno).

Su mismo nombre, María, significa Señora, proclamada así por los Padres y los Santos en la tradición, desde antiguo (Pío XII, Ad Coeli Reginam)

Ella fue siempre aclamada por la Iglesia como Señora de todos los cristianos (Gregorio II, Séptimo Concilio Ecuménico). María es la Dueña, Dominadora y Señora de todo ( Padres y Santos, citados por Pío XII):

María es la Reina que está a la diestra del Rey, vestida con mantos dorados, muy engalanada, con esa frase bíblica comienza la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo.

María Santísima es Reina de los Ángeles, de los Patriarcas, de los Profetas, de los Apóstoles, de los Mártires, de los Confesores, de las Vírgenes, y de todos los Santos (Letanías Lauretanas).

Ella, gloria de los profetas y los apóstoles, y honra de los mártires, alegría y corona de todos los santos; (Beato Pío IX, Ineffabilis Deus). Ella es Nuestra Gloriosa Señora (Benedicto XV, Gloriosa Domina).


María Santísima es la Reina del Sacratísimo Rosario, el arma invencible de todos los tiempos

Tan pronto se instituyó el Rosario, inmediatamente penetró en todas las clases de la sociedad y se divulgó en todas partes. Y el pueblo cristiano que tiene variadas maneras de honrar a la Virgen, siempre lo prefirió especialmente y se lo ofreció pública y privadamente, en casas y en familias formando comunidades, dedicándole altares y realizando procesiones puesto que en el Rosario se encierra y compendia el culto que se le debe. (León XIII)

El Rosario produce siempre nuevos y dulces frutos de piedad (León XIII). Creemos que Ella misma, como Celestial Reina ha concedido gran eficacia a tal modo de orar por el hecho de que haya sido introducido y propagado –inspirado por Ella- por el glorioso Santo Domingo en tiempos sumamente adversos al cristianismo, semejantes a los nuestros, como arma poderosísima para desbaratar a los enemigos de la fe (León XIII).

Numerosos signos muestran como María ejerce también hoy, a través de esta oración, su solicitud materna para con todos sus hijos. En los últimos dos siglos, María, la Madre de Cristo, ha hecho notar su presencia y su voz para exhortar al Pueblo de Dios a recurrir al Rosario (Juan Pablo II). Por eso el amado San Pío de Pietralcina nos dejó este testamento: “Rezad y haced rezar el Rosario, amad y haced amar a María”.


María Santísima es Reina del mundo, de la familia y de la Paz

María Santísima fue coronada por el Papa Pío XII como Reina del mundo y de la Paz, en la Capelinha de Fátima y en el icono Salud del pueblo romano. Reina de la Paz fue proclamada por Benedicto XV, y Reina de la Familia por Juan Pablo II. A Ella rogamos por el mundo, por la paz y por la familia.

La Virgen Nuestra Señora, Regina Mundi, Regina Pacis, está repitiendo por el mundo, el seguro camino de la paz y los medios para obtenerla del cielo, dado que tan poco se puede confiar en los medios humanos: El Rosario en familia y la imitación de la Sagrada Familia de Nazaret; el amor al prójimo con la oración y el sacrificio, por la concordia de las clases sociales; y el retorno a la vida cristiana, la paz con Dios y el respeto por la ley eterna, por la construcción de la paz mundial.

Ponemos nuestras esperanzas en la poderosísima intercesión de la Virgen, invocándola incesantemente para que se digne adelantar la hora en que de un extremo al otro de la tierra se cumpla el himno angélico: ¡Gloria a Dios en las alturas, y paz a los hombres de buena voluntad! (Pío XII)


María Santísima es nuestra Madre y Reina en sus innumerables títulos, y que la veneramos en infinidad de iconos e imágenes

A María Santísima alabamos y rogamos en las santísimas imágenes de toda la redondez de la tierra en templos y Capillas como en las casas de familia, y sobre todo en los magníficos iconos del Oriente Cristiano, y en las imágenes prodigiosas y milagrosas que se veneran en Occidente, muchas de ellas coronadas por los Sumos Pontífices y los obispos.

María Santísima es Rosa Mística del paraíso (León XIII). Ella es Salud para los cuerpos afligidos y atormentados por las enfermedades, Salud también para las almas, Salud de cada uno de nosotros sus hijos, y de todo el pueblo cristiano, al que le ha manifestado su defensa y protección en las desgracias y calamidades (Pío XII).

Ella es Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Icono milagroso de la Pasión) la Madre de la Divina Providencia, la Sede de la Sabiduría y la Causa de nuestra Alegría, (Letanías Lauretanas).

A Ella suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas (Salve Regina): como Consuelo de los afligidos, Refugio de los pecadores, y Auxilio de los Cristianos (Letanías Lauretanas), porque por Ella lleva a todos los enfermos el remedio, luce para los que viven en tinieblas el sol de justicia y es áncora y puerto segurísimo para cuantos sufren los embates de la


Que Dios manifestó su voluntad de instaurar en el mundo la devoción a su Corazón Inmaculado

Así lo expresó en Fátima la Señora del Rosario, y así lo creyeron e impulsaron muchos cristianos encabezados por los Sumos Pontífices.

El Corazón de María, la Madre de Dios y Madre nuestra, es el Corazón amabilísimo, objeto de las complacencias de la Adorable Trinidad y digno de toda la veneración y ternura de los Ángeles y los hombres, el corazón más semejante al de Jesús, cuya imagen más perfecta es María; Corazón lleno de bondad y en gran manera compasivo de nuestras miserias! (Pío VII, 18 de agosto 1807).

El Purísimo Corazón de María es tierno, sensibilísimo, solícito, generoso, compasivo, amantísimo, afligido, angustiado, zarandeado, fatigado, martirizado, atravesado, amargado (Pío VII, 14 de enero de 1815).

Nada se ha de temer, de nada hay que desesperar, si la Virgen Santa nos guía, patrocina, favorece y protege, pues tiene un Corazón maternal, y ocupada de nuestra salvación se preocupa de todo el linaje humano.(Beato Pío IX).

Por eso renovamos y ratificamos en nuestros corazones y hogares, la consagración al Inmaculado Corazón de María, que en respuesta a sus llamados de Fátima, realizaron los Papas Pío XII, Pablo VI y Juan Pablo II, y rogamos que se acelere la ahora de su triunfo, y del triunfo del Reino de Dios (Pío XII, 13 de mayo de 1946.

Tomado de Catholic.net

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 29 de mayo de 2022

EL TRIUNFO DE LA VIRGEN MARIA SOBRE LA MASONERÍA (Segunda Parte)

 EL TRIUNFO DE LA VIRGEN MARIA SOBRE LA MASONERÍA

SEGUNDA PARTE

La Virgen del Apocalipsis es la "Guadalupana" (Ap.12,1ss)
Es muy importante destacar, que si bien es cierto que esta secta representa por sus acciones un gravísimo peligro espiritual, cuyas consecuencias se vierten en todos los campos de la vida del hombre, no es menos cierto, y sí es más importante precisar que el Triunfo de la Virgen María es algo que no puede ser evitado, pues a la Siempre Virgen María le es otorgado el triunfo sobre la serpiente como se lee en Gén.3, 15 ss.

Es la Virgen María quien aplasta la cabeza del demonio, y el triunfo está dado también en consecuencia a quienes constituyen "el calcañal de la Virgen: su descendencia”.

Esta descendencia de María se inicia con el Hijo de Dios, con Jesucristo, a El le ha sido dado todo poder, en el Cielo y en la Tierra, a su vez Jesús da este poder para vencer a sus enemigos, les da poder para atar y desatar, lo que aten en la tierra quedará atado en el Cielo y lo que aquí desaten quedará desatado en el Cielo.

Se trata de un poder enorme, de un poder y fuerza espiritual ejercida en Su Nombre ante el cual toda rodilla se dobla, en el Cielo, en la Tierra y en los abismos.

En esta lucha entre el bien y el mal, la triunfadora es la Virgen, quien es Reina y Madre de la Iglesia. En Su Corazón Inmaculado encontramos siempre segura protección, de ahí la importancia de consagrarnos al Corazón Inmaculado de María y al Sagrado Corazón de Jesús.

Es la fuerza del Divino Amor que triunfa siempre sobre las fuerzas del mal. Por el Divino Amor somos preservados; por el Divino Amor somos movidos al arrepentimiento y a la conversión; por el Divino Amor somos salvados; por el Divino Amor Dios Padre envió a Su Hijo Único para mostrarnos ese camino que nos lleva hacia Él.

En el libro del Apocalipsis, Cap.12, 1ss encontramos nuevamente definida esa batalla entre la Virgen y la serpiente o dragón; es decir, el Apóstol Juan nos recuerda esa batalla espiritual que hemos de enfrentar, pero seguros y confiados en que somos los vencedores, con Ella y con Jesús.

¡Cuántas batallas ha ganado el Señor contra el demonio, su iglesia y el mal!¡De cuántas cosas nos ha librado Jesús por Su Amor Misericordioso! No nos ha dejado a la deriva, su Divino Amor le movía a enviarnos al segundo Defensor, al Paráclito, para que nos acompañe y esté inspirándonos y moviéndonos hasta el fin del mundo. Esa fue Su Promesa, y la cumplió desde el Pentecostés, cuya fuerza y poder llenó de Gracia, Sabiduría, fuerza, valor y de muchos carismas a sus Apóstoles, capacitándolos para cumplir la misión que Cristo depositó en ellos.
Por el Divino Amor, el Espíritu Santo ha venido soplando sobre su Iglesia, formada por Jerarquía, ministros o clérigos y los fieles, y aún sobre los hombres de Buena Voluntad pese a que muchos todavía no conozcan el Evangelio.

Desde entonces el "otro Defensor", es decir, el Espíritu Santo sigue obrando sus maravillas, llena de Gracia a su Iglesia, le inspira para hacer frente a los problemas que desafían la seguridad y armonía de la vida humana, inspira al Vicario de Cristo aquí en la tierra para que conduzca a Su Iglesia y sigue derramando su poder, dones y carismas de muy distintas maneras y dimensiones entre sus hijos los hombres.

Estos poderes están en cada sacerdote desde el momento de su Consagración y es la misma fuerza de Cristo que se cumple y aún más, se extiende sobre cada uno de sus fieles.

Se cumple la Palabra de Dios en Marcos 16,16: 1 "Vayan por todo el, mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que se resista a creer se condenará. Y estas señales acompañarán a los que crean: En mi Nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, con sus manos tomarán serpientes, y si beben algún veneno no les hará ningún daño. Pondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán."
El Papa Juan Pablo II ha insistido mucho en que no debemos tener miedo pese a todas las condiciones que presenta la vida cotidiana que amenazan la seguridad, la paz, la armonía y la estabilidad económica, pues Jesús siempre estará con nosotros hasta el fin del mundo, Mas bien debemos actuar convencidos de que esta promesa se cumple, para ello basta ser hombres de fe que creemos en Su Palabra, en Su Presencia y en la protección de su Amor Misericordioso.

Confiamos en que la Iglesia sabrá promover una Pastoral para la atención del caso que aquí se presenta, para atender las necesidades pastorales, catequéticas y espirituales de todos los fieles.

INTENCIONES DE LOS RITOS DE LA MASONERÍA EN LOS GRADOS MÁS SIGNIFICATIVOS POR LA INTENCIÓN CON QUE LOS HACEN.
RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO
GRADO: INTENCIÓN CENTRAL DE LOS RITOS Y JURAMENTOS:
1° Aprendiz de masón. Juran sobre la Biblia abierta en el Salmo 133(132) (v. referente a los hermanos y amigos); jurando no revelar los secretos y misterios masónicos so pena de deshonra y serles dada muerte y arrancada la garganta de raíz. El rito también simboliza el nacimiento a la madre logia a que se afilia, ubican al iniciado entre las Columnas "J" (Joaquim) y "B"(Boaz) del templo, que representan las piernas de la madre logia. Se trata del nacimiento a la iglesia de Satán y la muerte a toda otra vida religiosa, lo que no sabe ni le dicen al iniciado.

El Rito incluye un “bautismo masónico” en el Mar de Bronce, en el que introducen una parte del cuerpo (mano, pie, etc.), es triple la inmersión.

Le hacen "tres pases por el fuego” al cuerpo del iniciado (Lev .18, 21). Como los ritos de sacrificio de los hijos a los demonios llamados Baales (Lev. 20, 13) en oposición al mandato de Dios que les decía: “Ne permitirás que tus hijos sean pasados por el fuego”.

Le hacen “triple pase del Viento del Valle de los Muertos” para romper con la gracia y las bendiciones de los Sacramentos del Bautismo y de la Confirmación..
Le hacen jurar con firma de su propia sangre la incondicionalidad a la logia, a los Estatutos y Constituciones de la orden masónica.

Le enseñan a no arrodillarse jamás ante ningún hombre y lo aleccionan contra la religión o fe y le dan valores masónicos. Le ponen un nombre secreto que no le es revelado en este grado.
2° "Compañero de masón".-no es muy significativo.
3° "Maestro masón". Rito en un cuarto todo negro, con calaveras y velas en los tronos, visten mandiles volteados con calaveras y de luto. Son “hijos de la viuda”. Es la llamada Tercera Cámara o de Maestros masones.
El candidato con grado de compañero que aspira a ser maestro masón, es introducido en un ataúd y todo se desarrolla con alusiones a su cuerpo descompuesto por asesinato (caso de Hiram Abiff).
Su signo de mutua identificación y saludo es con la mano formando la "garra de Satanás";
Los maestros masones participan también en los "ritos de maldición" contra quienes se salen, traicionan o desisten de la masonería, como también contra quienes los ayudan. La maldición es frecuentemente repetida. Lo hacen también contra sus enemigos (ver Casete de Ritos de Crímenes Satánicos con bacanales).
Son orgías con sacrificios, o profanación de "Hostias consagradas", utensilios y vestimentas destinadas al culto divino, se hacen en círculos de fuego y su finalidad es conseguir que lucifer y Satán influyan en la vida de sus enemigos para volverlos pervertidos. (Ver grados filosóficos).
Comúnmente usan en la solapa una “hoja de acacia” (tipo fistol) como signo de identificación en la vida ordinaria.
4°. Repite lo del 3° y tacha a la Fe como actos de superstición.
5° a 8°. No tienen gran importancia.
9° y 10°. En ambos se hace juramento de matar a los traidores de la masonería.
12°. Es un ritual cuya intención consiste en una distorsión de los EVANGELIOS COMO UNA DOCTRINA SECRETA QUE HUBIESE CONSERVADO UN APÓSTOL. Además la Gnosis masónica se opone a la fe.
18°. Es uno de los más importantes de la secta. El Presidente del Capítulo representa a Herodes. Pronuncian discursos materialistas y panteístas.
Dicen que I.N.R.I. no es título de Jesús como Rey de los judíos y dicen que I.N.R.I. significa Igne Natura Renovatur Integra (es corriente del Naturalismo).
-Hacen un simulacro y distorsión de la EUCARISTÍA.
19°. Primero de los grados filosóficos propiamente dichos; las logias toman el nombre de “Areópagos” (en España el de Consejos). Se habla al aspirante de la conquista de la Jerusalén celeste para aplastar a la mentira, a la bajeza y la intolerancia, a fin de que no surta efectos la prohibición impuesta por Adonai a nuestros primeros padres de comer de la fruta del árbol del bien y del mal.
24°. Se tiene una visión de un dios misericordioso y cruel.
26°. Se enseña el interés por dominar lo político, lo social y lo material.
27°. Reproducción de los rituales que tenían los Caballeros Templarios.
28°. Conjunto de obscenidades para destruir el pudor y ligar al masón a los planes de la secta.
29°. Rito de adoración con procesión del ídolo “Baphomet”, símbolo sagrado de la Naturaleza; en realidad se trata de Lucifer. Se lanzan anatemas contra todo el que se atreva a condenar a sus adoradores.
30°. Caballeros Kadosch (Hebr.”Santo”). Tiene ritos gravísimos:
Se reúnen doce, al iniciado se le vendan los ojos y se le hace asesinar a un cordero, se le dice que es un masón traidor.
También en el rito, el neófito debe herir a puñaladas una cabeza coronada con una tiara (triple corona papal), postrernarse ante el triángulo, quemar incienso sobre el altar y rezar la oración a LUCIFER, Y LE CANTAN UN HIMNO MIENTRAS MALDICEN A “ ADONAI" con furia satánica.
31°. De este grado al 33°. Son los Inspectores o Inquisidores de la secta.
A ellos corresponde constituidos en tribunal, fallar los procesos masónicos, imponer máximas penas de deshonor perpetuo que es una persecución de por vida de la víctima.
33°. Miembros del Supremo Consejo, donde juran y piden a Dios derrame sobre ellosmaldiciones sobre su execrable cabeza, languidezcan en la miseria y su extinción perfecta si revelan los secretos.
Hacen una versión masónica sobre la Sagrada Familia de Nazaret.
Se refiere a la estrategia y medios que han de emplearse para apresurar el momento de las dos últimas concentraciones contra la Gran Ciudad (Ciudad Santa), sustituyendo la ley, la propiedad y la religión (APOSTASÍA GENERALIZADA). OBSERVACIONES:

a) Todos los masones usan distintivos con una escuadra y un compás encontrados y la letra “G” en medio de ambas que es inicial de: Gran Arquitecto del Universo (dios de los masones que es “Lucifer” con símbolo de Baphomet, en anillos, fistoles, hebillas, etc.
b) Los masones en sus firmas incluyen tres puntos en posición de triángulo.
c) Existe un reteje con palabras y signos que denotan el grado masónico a que pertenece cada uno.
d) Se dan triple apretón de manos, y hay una correspondencia con el dedo índice para indicar al grado al que se pertenece.
e) Se saludan con la mano haciendo un signo de una garra que es correspondida por otro maestro masón.
f) Hacen con la mano derecha y la palma de la mano extendida una escuadra con el dedo índice, que colocada horizontalmente sobre la garganta indica necesidad de auxilio.
g) También para pedir auxilio sacan un pañuelo y lo ondean a izquierda y derecha a la altura del cuello, lo que significa: “A mí los hijos de la viuda”. En fin, existen diversos signos manejados por estos sectarios.

EL “INFORME 95’ DEL PLAN MASÓNICO” 

A) ÉXITOS.

A lo largo de metódica y constante lucha, para hacer desaparecer a la Iglesia Católica, hemos tenido avances sustanciales, conforme a las metas previstas:
- Ruptura de una fe única. Ya son muchos los que niegan y dudan de los dogmas básicos: presencia eucarística, divinidad y resurrección de Jesús; virginidad de María; existencia del infierno, ángeles y demonios, etc.
-Estado de cisma y apostasía, aún latente, pero real.
-Contestación al Papa (Juan Pablo II) y su doctrina.
-Control de Editoriales y Publicaciones Católicas.- Entrada de miembros en la enseñanza religiosa sobre todo en las Facultades Eclesiásticas y Seminarios.
–Los que fueron infiltrados en Seminarios y Congregaciones Religiosas han ido consiguiendo puestos influyentes y actúan con eficacia.
–Colaboran con nosotros, inconsciente, pero eficazmente, Obispos, Sacerdotes y Catequistas, así como varias Congregaciones Religiosas masculinas y femeninas. (Es cierto que apenas tienen vocaciones que garanticen su continuidad, pero no interesa ya).
– Marginación y desprecio de los Sacerdotes y Religiosos fieles a la doctrina tradicional. – Relajamiento de la Confesión con promoción de la absolución comunitaria. – Pérdida de la Oración en sus distintas formas: personal, Rosario, Vía crucis, procesiones, rogativas.
– Desprecio de la devoción a María, como algo cursi y anticuado.
– Desvalorización de la Eucaristía.
Han sido muy eficaces las medidas que propusimos:
Cambiar la estructura de la Misa, diluyendo el aspecto vertical y acentuando el horizontal. * Libertad litúrgica, quitando ornamentos, eliminando ceremonias, vulgarizando y devaluando los ritos.
Comulgar de pie y en la mano, quitando importancia a la Hostia. * Eliminar la genuflexión y toda forma de reverencias.
Alterar el sentido de pecado. * Promover la inmoralidad, entendiéndola como libertad progresio-liberación sexual, usando preservativos, anticonceptivos, homosexualidad, promoción de la pornografía en videos, cines, revistas y, sobre todo en T.V.
* Amor libre. Relaciones prematrimoniales. Divorcio.

B) DIFICULTADES:

El avance en la lucha contra la Iglesia no ha sido más rápido y eficaz, por la postura y actuación de Juan Pablo II y de los que aún le son fieles. Pero durará poco. También estamos encontrando dificultades por parte de las personas que están atrayendo a muchos: P. Esteban Gobbi; Vassula; Medugorje; etc.

C) PRÓXIMOS OBJETIVOS:

* Seguir avanzando en todos los anteriores expuestos.
* Estamos ya en condiciones de alcanzar la cima del poder en la Iglesia. Entonces se difundirá abiertamente y ‘con autoridad’, las últimas de nuestras tácticas:
* Acabar con la dimensión vertical y toda forma de oración.
* Destruir y vaciar totalmente el contenido del dogma.
* Sustituir el teocentrismo, por antropocentrismo.
* Relativizar la moral. No hay principios o referencias objetivas y respuestas desde arriba. Todo es subjetivo.
* Liberalizar las prácticas sexuales, anticonceptivos, homosexualidad, etc.
* Sacerdocio femenino.
* Celibato opcional, etc.

Y, por fin, como gran aspiración nuestra, la eliminación de la Misa. No puede hacerse quitándose sin más, pues muchos no lo aceptarían. Hay que suprimir el aspecto de “Sacrificio” y limitarlo a la dimensión de “cena fraterna”. De esta manera, ya no tendrá valor sacramental, y se habrá conseguido una reunión vacía de contenido. Esta es nuestra aspiración, pues, destruida la Misa católica, quedará destruida la misma Iglesia desde dentro, sin persecución sangrienta y con la colaboración de los mismos católicos.Tenemos el triunfo al alcance de la mano. Ya solo podría evitarlo una intervención directa y extraordinaria de Dios. Pronto, muy pronto, podremos gritar:¡”Te vencimos Galileo”!

DIFUNDE CON URGENCIA EL “INFORME 95” DEL PLAN MASÓNICO: LA DESTRUCCIÓN TOTAL DE LA SANTA MADRE IGLESIA SANTA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA.

NOTA: Como puede verse, la secta masónica, iglesia de Lucifer y Satanás tiene como propósito la destrucción total de la Iglesia auténtica de Cristo.
Si a esto añadimos las prácticas rituales e intenciones en los diversos grados de la francmasonería, nos percataremos de que las causas de excomunión siguen vigentes pese a las modificaciones canónicas que lograron los obispos masones en el Concilio Vaticano II. (Cf. “Las verdaderas intenciones en la manipulación del Concilio Ecuménico Vaticano II”, tomado de Op. “Complot contra la Iglesia”, de Maurice Pinay, Caracas, Enero, 1964)

“LA MASONERÍA ECLESIÁSTICA”
“El humo del infierno ha entrado dentro de la Iglesia de Dios”. Papa Paulo VI (Aloc.29/VI/1972).
Cardenal masón e illuminati John O'Connor en el exterior de la Catedral de San Patricio, Nueva York, EE.UU., con 2 de sus hermanos illuminati, a 500mts.del Centro Illuminati neoyorquino.

Demonio Baphomet adorado por sectarios masones e illuminati
Benedicto XVI papa judío alemán, haciendo sus acostumbradas "señas satánicas".

¿QUÉ ES Y QUÉ HACE? 
“Y vi otra bestia que subía de la tierra, y tenía dos cuernos semejantes a un cordero, y hablaba como un dragón”. (Ap. 13,11) Después de haber analizado el Informe’95 del Plan Masónico y el contenido ritual en los diversos grados de la francmasonería estamos en condiciones de comprender qué es y qué hace la denominada “masonería eclesiástica”, su finalidad de haberse infiltrado en el seno mismo de la Iglesia y de querer llegar hasta la Silla de Pedro (instalar su anti-Papa).

La masonería eclesiástica es la masonería infiltrada en la Iglesia, que se ha difundido sobre todo entre los miembros de la Jerarquía. Esta infiltración masónica fue predicha por la Virgen en Fátima, cuando anunció que Satanás se infiltraría hasta el vértice de la Iglesia.

¿CUAL ES EL FIN DE LA MASONERÍA ECLESIÁSTICA?

Si el objetivo de la masonería es el de conducir a las almas a la perdición, llevándolas al culto a las falsas divinidades, el fin de la masonería eclesiástica, en cambio, es el de “destruir a Cristo y a su Iglesia”, construyendo un nuevo ídolo, es decir, un falso Cristo y una falsa Iglesia. (Ap. 13,4)

La masonería eclesiástica obra para obscurecer la Divina Palabra, por medio de interpretaciones naturales y racionales y, con el pretexto de volverla más comprensiva y aceptada, la vacía de todo contenido sobrenatural. Así es como difunden los errores por todas partes dentro de la misma Iglesia Católica. A causa de la difusión de estos errores, hoy muchos se alejan de la verdadera fe, volviendo realidad la profecía hecha por la Santísima Virgen en Fátima: vendrán tiempos en los que muchos perderán la verdadera fe”. Todos sabemos que la pérdida de la fe es la “apostasía”.

Los ritos de la masonería eclesiástica son todavía más perversos y llenos de poder maléfico que el “enemigo” les da a quienes se han entregado a su servicio por ambiciones de poder, riqueza, honores y placer. (Ap.13, 11-12).
Obispo brasileño en la logia masónica
Sacerdote brasileño observando "el mallete" del maestro masón dentro del Templo Católico, les celebró una Misa el Día del masón.


Lucifer y Satanás, todos sabemos, como principio del satanismo y luciferanismo, en la medida que logran hacer desistir de su vocación a un seminarista, a un sacerdote o religioso, Lucifer y Satanás les confieren un poder creciente en relación al grado del eclesiástico. Este poder es mayor y más peligroso que el de un hechicero, bruja o sacerdote al servicio de Satanás, pues son “Judas Iscariotes” de la jerarquía y les confiere mayor poder para hacer el mal.

Mientras que Jesús es Vida porque da la Gracia, la masonería eclesiástica tiene como propósito justificar el pecado (Cf. Informe’95 del Plan Masónico), su estrategia es presentarlo como un valor y un bien y no como un mal. El pecado sería pues parte de la condición y necesidad natural del hombre que obedece a sus apetitos e instintos indiscriminadamente, sin conciencia moral, sin remordimientos de ninguna especia. Se aspirará incluso a hacer pensar que demonios e infierno sólo son un mito o géneros literarios.

Es así que se aconseja asumirlo como un modo de satisfacer las exigencias de la propia naturaleza, destruyendo las raíces de las cuales podría nacer el arrepentimiento y el deseo de conversión, así como el propósito de luchar contra las propias miserias, pues se dice, que ya no es necesario confesar el pecado.

Otra consecuencia grave es la desaparición gradual de la confesión individual. Así, las almas son llevadas a vivir en pecado, pero sin la conciencia de pecado, rechazando el Don de la Vida que Jesús nos ha ofrecido, y llegando a despreciar la vida misma del ser humano pues en el hastiamiento y los vacíos existenciales producidos por el pecado sin la conciencia de éste, consolidando así la cultura del hedonismo y de la muerte.

Parte de la estrategia de la masonería eclesiástica es favorecer las “exégesis” que dan del Evangelio como interpretaciones racionalistas y naturales, privando a las Sagradas Escrituras y particularmente el Evangelio de su sentido Divino, por medio de la aplicación de varios “géneros literarios”, de manera que el Evangelio queda lacerado en todas sus partes.

Al final se llega a negar la realidad histórica de los milagros y de la Resurrección y se pone en tela de juicio la misma divinidad de Jesús (como lo hace el teólogo protestante Bultman) y su Misión Salvífica. De esta suerte, después de haber destruido al Cristo histórico, la masonería eclesiástica trata de destruir al Cristo Místico que es la verdadera y auténtica Iglesia de Dios (la fiel a Cristo, y no la masonería eclesiástica); por eso la expresión bíblica del libro de las Revelaciones en el Nuevo Testamento que nos dice: “Y vi otra bestia que subía de la tierra, y tenía dos cuernos semejantes a un cordero, y hablaba como un dragón” (Ap.13, 11) cobra sentido.
Recordando el simbolismo bíblico desde el Antiguo Testamento, podemos ver la prefiguración de Cristo en “el cordero”, Sumo y Eterno Sacerdote”, es continua en los sacerdotes de la Iglesia que el fundó sobre Pedro. Este es el sentido de la misión ministerial que refiere la expresión “Sacerdos alter Christus” con el mismo poder de Cristo. Ya Jesús decía a sus discípulos que aquél que tuviera suficiente fe realizaría en Su Nombre los mismos prodigios y señales y aún mayores que los que Él realizó en Su tiempo.

El “cuerno” en este lenguaje bíblico, representa un instrumento de amplificación de la propia voz, un importante medio de comunicación, por eso Dios comunicó a Su pueblo Su Voluntad por medio de “diez cuernos” por los que ha hecho conocer su Ley: los Diez Mandamientos. Ese tipo de cuernos se ven en el tipo de “mitra” usada por los Obispos y que tiene su antecedente en la que usaba el sacerdote Aarón, hermano de Moisés. De esta suerte, los “cuernos del cordero” simbolizan la mitra de los Obispos, denotan su jerarquía, su autoridad como obispos y cardenales, representa además el poder de la difusión de su voz; el problema radicará en el contenido veraz de lo que transmitan o difundan y de que se apeguen a la verdadera doctrina y enseñanzas de Cristo, con la gravedad ante Dios de la responsabilidad que implica además, una auténtica y genuina interpretación de la Palabra de Dios, así como de la iluminación cotidiana que el hombre debe recibir para darle sentido cristiano, con todo lo que ello implica, a su vida y a los problemas y desafíos que el mundo le depara día a día.

La predicación debe darle luz y no confusión a los fieles, caos, desesperanza o pérdida de fe, o distorsión del Evangelio, que es lo que hace la masonería infiltrada en el seno de la Iglesia, tal como se ve en el análisis de sus intenciones de los ritos masónicos en sus diversos grados y en el Informe’95 del Plan Masónico.

La “bestia que tiene dos cuernos semejantes a un cordero” y “que habla como un dragón” son los miembros de la jerarquía que se han afiliado a esta secta diabólica, o que fueron introducidos en diversos niveles de la formación de los miembros de la Iglesia, llevando consigo los gérmenes de la corrupción del contenido del Evangelio conforme a los intereses de la masonería de distorsionarlo.
Estamos ya en condiciones de comprender que la expresión “hablaba como un dragón” (Ap.13,11ss) nos indica que el lenguaje usado por quienes debían mantener la imagen del Cordero (de Cristo, de sus Apóstoles), son imagen de la bestia que simula o se aprovecha de su investidura de cordero, es decir, habla y se mueve en torno a los intereses de la Bestia, es decir, de la masonería.
El “dragón” representa al demonio, a Satanás, a la serpiente antigua, al diablo, y por tanto, a Lucifer, a Belcebú, pero de manera muy concreta a Leviatán; por eso el lenguaje de la bestia que tiene dos cuernos semejantes a un cordero y que habla como un dragón son estos falsos apóstoles, nuevos Judas Iscariotes, traidores a Cristo y a Su Iglesia, ambiciosos de poder, riquezas, honores y placer que siembran la confusión en la vida de la fe, el caos en la Iglesia, la destruyen y alejan a los fieles de ella, difunden los errores usando los medios administrativos, académicos, editoriales y jerárquicos a su alcance, se oponen al Papa Juan Pablo II y promueven la posibilidad de que renuncie, tejen una orquestada “campaña de contestación al Papa”, para impedir que su labor apostólica y magisterial lleve toda la luz a la Iglesia, la fuerza liberadora, la luz reveladora del Amor de Dios y la edificación de Su Reino, para implantar a cambio el reino de las tinieblas y la edificación del reino de las tinieblas y sinagoga de Satanás y Lucifer.

La masonería eclesiástica está al servicio totalmente de los intereses de la primera bestia, es decir, de la masonería en general, de la masonería laica, solo que se ha introducido y va a llegar hasta el vértice de la Iglesia principalmente por la masonería eclesiástica (clérigos y jerarquía masónica), lo que motiva que se levante Obispo con Obispo, Cardenal contra Cardenal, y así debilitar a la Iglesia implantando “el modernismo”.

¿PORQUÉ ATACAR A LA IGLESIA CATÓLICA?

La Iglesia instituida por Cristo es una sola: la Santa, católica, Apostólica, Una, fundada sobre Pedro (Mt.16, 18). La Iglesia, Cuerpo Místico de Jesús fue fundada por Él, Él es el Camino, la Verdad y la Vida, pero en Su grupo de Apóstoles hubo un traidor. Los nuevos traidores, los obispos y cardenales masones se han introducido a la Iglesia para demolerla, para distorsionar la verdad, para confundir el camino, y en lugar de conducir a la vida y llevar a las almas a la vida eterna, las conducen a la muerte, muerte espiritual y a la condenación eterna.

La Iglesia es Verdad porque a Ella sola Jesús ha confiado la custodia, en su integridad, del “depósito de la fe”. Lo ha confiado a la Iglesia jerárquica, es decir, al Papa y a los obispos unidos a él.

Pero la masonería eclesiástica trata de destruir esta realidad con el “falso ecumenismo”, que lleva a la aceptación de todas las iglesias cristianas afirmando que cada una de ellas posee parte de la verdad. Cultiva el designio de fundar una iglesia ecuménica universal formada por la fusión de todas las confesiones cristianas, entre las cuales estaría la Iglesia Católica.

La Iglesia es vida porque da la Gracia y ella sola posee los medios eficaces de Gracia, que son los Siete Sacramentos. Es vida especialmente porque a ella sola le ha sido dado el poder de generar la Eucaristía, por medio del sacerdocio ministerial y jerárquico. En la Eucaristía Jesucristo está realmente presente con Su Cuerpo Glorioso y Su Divinidad.

La masonería eclesiástica entonces trata de atacar en muchas maneras engañosas, la piedad eclesial hacia el Sacramento de la Eucaristía (Cf.”El Informe’95 del Plan Masónico”). De esta, al igual que en otras sectas, solo valoriza el aspecto de la cena o pretende reducirla a una especie de reunión fraterna (Cf. Cuadro de análisis de las Intenciones de los Ritos grado por grado de la masonería). Pero no sólo tiende a minimizar su valor sacrificial, sino que trata de negar por todos los medios, con sus representantes jerárquicos en la Iglesia, la presencia personal y real de Jesús en las Hostias Consagradas.

Su siguiente paso les llevaría a decir que “si no hay presencia real de Cristo en las Hostias Consagradas, vanas serían las adoraciones a Jesús Sacramentado” y se anularían las adoraciones públicas. Sería el clímax de su pretensión también, estaríamos ante la sutil y astuta supresión de la Santa Misa, “centro y culmen de la vida de la Iglesia y de su expresión litúrgica”.
Por eso se han ido suprimiendo gradualmente todos los signos externos que son indicativos de la fe ante la presencia de Jesús en la Eucaristía, como las genuflexiones, las horas de adoración pública, como la santa costumbre de circundar el Tabernáculo con luces y flores y quitar del centro de las Iglesias los Tabernáculos o Sagrarios para que Jesús Sacramentado no sea adorado como Rey y Señor, para que no sea Él el centro y figura principal en Su Palacio, en Su Iglesia o Templo, en torno a quien todo debe circundar y rendirle el debido culto. De esta suerte al entrar en una Iglesia ya no se hacen las debidas reverencias pues se piensa que el Tabernáculo ya no está al centro ni al frente de la puerta principal (Cf. “Informe’95 del Plan Masónico”).

La masonería eclesiástica trata de destruir el fundamento de la unidad de la Iglesia con el ataque astuto e insidioso contra el Papa y urde las tramas de disenso y de la contestación al Papa, a la vez que sostiene y premia a aquellos que lo vilipendian, lo desobedecen, propagan las críticas y las oposiciones de obispos, cardenales y teólogos. Esto será válido hasta Juan Pablo II, pues despúes vendrán dos papas que no serán del Cielo (Benedicto XVI y Francisco, judío y pro-judío respectivamente que realizarán cambios astutos a las leyes de la Iglesia, cometerán herejías, y auspiciarán con el Ecumenismo la aparición de la "iglesia universal" del Anticristo o Devastador Maitreya Raj Patel que impulsan y protejen los Prioratos de Sión, de Praga, los Illuminati y la masonería, entre otras sectas y pseudoreligiones).
De esta manera se demuele el fundamento mismo de su unidad y así la Iglesia es cada vez más lacerada y divida, cada vez es más es puesta en tela de juicio la autoridad del Papa como Vicario auténtico de Cristo y sucesor legítimo de Pedro. La masonería eclesiástica recibe órdenes y poder de las varias logias masónicas y obra para conducir secretamente a todos a formar parte de estas sectas secretas, pues son la sinagoga de Satanás y Lucifer.

LA MASONERÍA ECLESIÁSTICA Y SU PODER MALÉFICO 
“Ejerce todo el poder de la primera Bestia a favor de esta, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal había sido sanada” (Ap.13, 12).

Ya que la masonería eclesiástica recibe órdenes y poder de las varias logias masónicas y obra para conducir secretamente a todos para formar parte de esta secta secreta, se explica el porqué la bestia semejante a un cordero ejercita todo el poder de la primera bestia (Ap.13,12).

Nos encontramos ante las fuerzas espirituales del mundo infernal al servicio de la sinagoga de Satanás, Lucifer y Belcebú.

Se trata de las “misas negras”, de los ritos satánicos y luciféricos en sus diferentes formas de maleficio, de tenidas, sesiones o asambleas de maldición contra sus enemigos, de las fuerzas espirituales del mal para causar un daño psíquico, espiritual, físico, patrimonial o material y social.

Son ritos que se realizan en los grados superiores de la masonería filosófica (Cfr. Cuadro de análisis de Intenciones de los Ritos de la masonería grado por grado), pero donde el poder dado por Satanás y Lucifer a sus adeptos y siervos está mucho más potenciado que el poder de los ritos satánicos ordinarios. Le es, concedido poder incluso de bilocación (desdoblamiento) para dañar físicamente a sus enemigos y perseguidos.

Tienen concedido poder telepático, hipnótico, sugestivo, de inducción de ideas obsesivas en materia de perversiones y de control mental sobre las personas (efecto muy similar al que producirá al microchip insertado en la mano derecha o en la frente bajo el reinado del anti-Cristo). Es un poder al servicio del maligno y por delegación de él mismo.

Esto aclara el porqué “la bestia semejante a un cordero” ejercita todo el poder de la primera bestia y obliga a la tierra y a sus habitantes a adorar a la primera bestia. Recuérdese que como premio, Satanás y Lucifer dan a sus servidores mayor poder si se trata de religiosos, sacerdotes y mayor aún si se trata de obispos y cardenales, estos últimos están en el plano superior de las dimensiones del mal y de su poder, dado a éstos para apoderarse de los principales cargos administrativos y de decisión jerárquica de la Iglesia. Es decir, se trata de atar al hombre fuerte (“El Papa”) para poder luego saquear su casa (la Iglesia de Cristo), se trata pues de prepararle la llegada al Anti-Cristo y a su falso profeta (Ap.16,13;19,20).
Los ritos y las bacanales (orgías satánico-luciféricas de la masonería presididas por los maestros masones o superiores de grado) que realiza también la jerárquica eclesiástica masónica, les confieren un poder mayor que a sus demás siervos y es por tanto una práctica y poderes otorgados más perversos, peligrosos y destructivos, teniendo una actuación más sutil, disfrazada con el uso de la Palabra de Dios y bajo vestimentas clericales para distorsionar finalmente el Evangelio, burlarse de la Eucaristía, demoler la Iglesia de Cristo, anular la acción del Papa, demoler y confundir a los fieles, auspiciar la apostasía en el mundo, destruir la eterna ciudad, hacer reinar al Anti-Cristo y al falso Papa y someter al mundo bajo sus bastardos intereses, dominando la economía, la política, la política, el pensamiento filosófico, etc., valiéndose de todo lo señalado y empleando poderosa y eficazmente los medios masivos de comunicación social que son “sus poderosos cuernos de difusión” para divulgar sus planes e ideología, que son contrarias a Cristo.
La infiltración de los Illuminati en la Iglesia Católica hasta su cúpula para demolerla.

MARÍA, REINA Y MADRE DE LA IGLESIA, AL RESCATE DE LAS ALMAS
“Y ahora, yo te digo: Tú eres Pedro, o sea Piedra, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia que los poderes del Infierno no podrán vencer”. (Mt 16,18)
En Génesis 3,15 encontramos la garantía del triunfo de la Mujer sobre la serpiente, entre la descendencia de Ella y la de la serpiente. La descendencia de la Mujer, el Nuevo Adán, será Jesucristo y forman “el calcañal de la Mujer” los que con Su Hijo forman las legiones de María, este calcañal aplasta la cabeza de la serpiente.
Esta concesión de victoria de Yahvé para la Mujer, es también una profecía que cobra pleno sentido a la luz del libro del Apocalipsis 12,1 ss.
Caso muy concreto es la cantidad de expulsiones de demonios realizadas por Jesús, y si alguien ingenuamente pensara que se trata de géneros literarios, o bien es un cínico masón infiltrado en la Iglesia o tal vez alguien que quisiera disfrazarse de ingenuo en el entendimiento auténtico del simbolismo que precisa esta contienda espiritual, la lucha entre el bien y el mal.

El paralelismo y análisis entre Gén 3,15 y Ap.12, 1 ss. refieren esta contienda espiritual que está afectada e interactuada entre las estirpes o descendencia de ambas partes, o con Dios o con Satanás, guerra por tanto entre la Iglesia de Cristo y la sinagoga de Satanás y Lucifer.

Nuestro tiempo, marcado como la parte final de los tiempos mesiánicos nos impele a todos a definirnos en esta lucha, y a nadie le es lícito mantenerse meramente como espectador, tibio, apático o cobarde. Basta de ingenuidades y es imprescindible saber que estos lazos espirituales y poderes del mal, pueden y deben ser rotos en sus ataduras, nulificados sus poderes e influjo, atacadas sus acciones, denunciados sus planes y propósitos, revelada su doctrina diabólica, desenmascarados sus fines; para ello es necesario que los verdaderos ministros, obispos y cardenales fieles a Cristo ejerzan todo el poder de que Cristo les ha revestido con la ordenación eclesial. Esta es una grave responsabilidad de la que tendrán que rendirle cuentas a Dios.

Los enemigos de Dios y de Su Iglesia pretenden negar estas realidades, quieren justificar su existencia y disfrazar la actuación de la sinagoga de Satanás y Lucifer, afirmando que se trata de una inofensiva institución filantrópica; este es el engaño más vil y la trama más astuta, tanto como lo es negar la existencia de los demonios y del infierno.

El Papa Paulo VI se refirió en su discurso del 15 de noviembre de 1972 a la importancia de la lucha contra el mal: “Es necesario estudiar este importante capítulo relativo al demonio y a la influencia que él puede ejercer sobre las personas, comunidades, sociedades y acontecimientos”.

El Papa Juan Pablo II, en alocución de la Audiencia General del 13-8-1986, retomando el mismo asunto afirmó: “La acción de satanás consiste antes de todo en tentar a los hombres al mal, influyendo en su imaginación y en sus facultades superiores para orientarlas en la dirección contraria a la ley de Dios…No debemos excluir que en ciertos casos el espíritu maligno llegue hasta el punto de ejercer su influencia no sólo en las cosas materiales, sino también sobre el cuerpo del hombre, por lo que se habla de poseídos de espíritus malignos” (Cf. Mc.5,2-9).

El Papa Paulo VI el 15 de Noviembre de 1972 subrayó: “Queridos hijos ¿de qué necesita más la Iglesia de hoy? Nuestra respuesta no debe espantar ni parecer simplista o hasta supersticiosa o irreal: hoy, una de las mayores necesidades de nuestra Iglesia es defenderse contra ese ‘mal’, que se llama ‘demonio’”.

De esta suerte, en boca de los propios Papas de nuestra Iglesia, las realidades que no deben espantar a nadie por ser mostradas, la advertencia de Paulo VI de que “el humo de Satanás se ha filtrado en el seno de la Iglesia”, las enseñanzas del Magisterio auténtico y fiel, que no se deja sorprender por la masonería haciéndole el juego a afirmaciones erróneas de que el diablo no existe, de que es sólo una figura o género literario representativo del mal, obedece a estos mismos intereses y promociones desde los seminarios bajo el auspicio de la masonería laica y de la masonería eclesiástica, ya que negada la existencia del diablo, a muchos no les preocuparía pecar en la creencia equivocada de que el infierno no existe y por tanto no sería el destino para los hombres impíos. Pero se lee en los Evangelios y se notan las diferencias entre las enfermedades mentales (lunáticos) y los poseídos por espíritus impuros o demonios.

Hoy la actuación de Satanás es más fuerte y difundida porque sabe que le queda poco tiempo para ganar almas y por ello ha arremetido en una desenfrenada lucha contra el hombre y contra Dios.

Los verdaderos sacerdotes de la Iglesia de Cristo deben ejercer todo el poder sacerdotal de que están investidos a semejanza de Cristo, debe entenderse y asumirse la misión y contenido de que habla Lc.9, 1-2: “Habiendo reunido a los Doce, Jesús les dio autoridad sobre todos los demonios y poder para sanar las enfermedades. Y los envió a anunciar el reino de Dios y a hacer curaciones”.
Son muchísimos hoy los casos de infestaciones, posesiones parciales o totales de carácter demoníaco, de celebración de misas negras, de hechizos, maleficios, Halloweens, de proliferación de grupos conocidos como “darketos” (de 'darkness': oscuridad), multiplicándose en el mundo el culto a Satanás, que hasta en Italia se ha tenido que pensar en preparar un grupo de sacerdotes para combatir el satanismo. Hoy, en pleno siglo XXI, es inconcebible ver cómo hasta industriales y artistas se consagran a demonios.

Todo esto nos hace ver que es urgente e imprescindible una pastoral que atienda esta misión en Nombre de Cristo y de Su Iglesia, es necesario atender a tantas víctimas que están bajo el influjo de fuerzas demoníacas por hechizo, maleficio, misa negra, maldiciones y ritos de las sectas masónicas, donde la peor es la masonería, considerada como madre de las demás sectas. Por esto se sabe que el exorcismo es la flor de las pastorales, pues libera a los hijos de Dios de las telarañas infernales y se los devuelve sanos y libres a Su Creador.

Hay que actuar, Juan Pablo II nos dice: “No tengáis miedo, Cristo está con nosotros”. Además se cumple la promesa de Cristo: “Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo” (Mt 28,20).

(Ver también: La Masonería, tomado de “Complot contra la Iglesia”, de Maurice Pinay).
Los Mensajes y Profecías nos invitan a una vida de conversión, oración, sacrificio, caridad y amor al prójimo, observar los Diez Mandamientos de Dios, a frecuentar los Sacramentos, a rezar el Santo Rosario y a vivir en estado de Gracia.
Debemos hacer Penitencia, Ayuno y Oración, pues todo esto lo hacemos para disminuir la acción del demonio y ayudar a la Iglesia que somos todos los Católicos.
Se autoriza la difusión de estos documentos y se invita a la urgente difusión de los Mensajes y Profecías contenidos en http://elejercitomariano.blogspot.com

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